viernes, 1 de mayo de 2009

Cap 1 Los Brain

Seguimos con el segundo capítulo (aunque este sea el primero, creo que el prólogo también cuenta) de los Brain. Aquí veréis todo lo que ha pasado en la familia de los trillizos desde que descubrió Alex la biblioteca. Empezamos.

Cap 1: Presentación
Enero, 2008
Los años pasaron, y Alexandra nunca se olvidó de aquella biblioteca. Siempre que se sentía triste y olvidada, bajaba a la biblioteca. En algunas ocasiones, se encontraba allí a su hermano con sus raros artilugios, estudiando los manuscritos que había por allí, que para él seguían siendo tan fascinantes como el primer día. A veces, Alexandra se sentaba allí, quieta, como una niña pequeña, y observaba a su hermano trabajar.
Si los años habían pasado, también lo habían hecho por aquella familia. Alexandra se había convertido en una chica morena, de ojos azules, muy guapa e inteligente, pero rebelde e independiente. Su mejor amigo era Austin, un chico de su clase de pelo color pajizo y nariz respingona. Todo el mundo la llamaba Alex, pues lo de Alexandra le resultaba pesado, agobiante y muy largo.
Alexander seguía tan estudioso e inteligente como siempre, no muy lejos de ser el “Einstein” del futuro. Tenía los mismos rasgos que su hermana Alex, el pelo descuidado del mismo color azabache, los mismos ojos del color del cielo, pero unas gafas de “culo de vaso” tapaban toda su belleza. Pocos le conocían tan bien como Alex, que se había convertido en su hermana preferida y predilecta, porque tenían, digamos, “miedo” del “empollón”, pero era muy simpático, divertido e ingenioso, así que lo tenía todo. Belleza, inteligencia y simpatía.
Alexandro, en cambio, era el distinto de los trillizos. Si Alex y Al (como llamaba Alex a su hermano Alexander) tenían los ojos azules y el pelo negro, él tenía los ojos verdes esmeralda y el pelo perfectamente peinado siempre y de un color rubio dorado que quitaban el sueño. Era inteligente, pero… de vez en cuando, suspendía.
Sus padres estaban muy orgullosos de los tres hijos que les habían “tocado”, por lo que seguían viviendo felices, como una familia normal y corriente como todas las que había y hay en Londres. Qué lástima que no lo fueran y pronto se darían cuenta…

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